El poder de fuego de las mujeres al interior de las vanguardias intentó ser silenciado a diestra y siniestra, siempre. Me viene a la cabeza la orden del PC en la Guerra Civil española, arrancándoles el derecho a disparar en las trincheras y mandándolas a cocinar en la retaguardia. 

Este confinamiento de la mujer al mundo de lo suave y pacífico, dejando la esfera de la violencia restringida al mundo masculino, la maternidad como mandato, la invisibilización del trabajo doméstico, el rugido feroz de denuncia etiquetado bajo el signo ”científico” de lo histérico, son tópicos que hoy recogen las nuevas generaciones de escritoras. Lo que intenta Final Abierto con la edición de La casa Modesa (1949) de Fina Warschaver, es hacer un aporte en la reconstrucción del hilo conductor de la literatura feminista de vanguardia.

Esta novela de Fina, militante del Partido Comunista argentino, incendia el mandato del realismo social, por eso, la “Comisión de Asuntos Culturales del PC” se reúne, sin su presencia, y la condena al ostracismo. Escuchemos la voz de Fina, en una carta dirigida a un obrero del partido, impactado por su obra:

“Nuestra lucha, la lucha por el socialismo, no tendría sentido si fuéramos a crear una sociedad hormiguero. Crearemos una sociedad de hombres, de individuos libres. (…) Si no estuviera convencida de que este momento es único en la historia de la humanidad por muchos siglos, no me lanzaría a una empresa tan quijotesca, tan peligrosa, tan desusada, como esta de ir contra la corriente de la literatura ‘revolucionaria’ propagandística, de bucear hondo convencida de que, aun si me equivocara, lo que salga será un testimonio real, vívido, de nuestra época. El camino fácil, el camino del éxito sería hacer crónicas edificantes de la militancia o, simplemente, algo descriptivo (para lo descriptivo tengo muchas condiciones, tal como lo probé en mi primera obra El retorno de la primavera). Pero no, yo me lancé enseguida hacia otro rumbo ya, en La casa Modesa.”

José Henrique

La casa Modesa / Autora: Fina Warschaver

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El poder de fuego de las mujeres al interior de las vanguardias intentó ser silenciado a diestra y siniestra, siempre. Me viene a la cabeza la orden del PC en la Guerra Civil española, arrancándoles el derecho a disparar en las trincheras y mandándolas a cocinar en la retaguardia. 

Este confinamiento de la mujer al mundo de lo suave y pacífico, dejando la esfera de la violencia restringida al mundo masculino, la maternidad como mandato, la invisibilización del trabajo doméstico, el rugido feroz de denuncia etiquetado bajo el signo ”científico” de lo histérico, son tópicos que hoy recogen las nuevas generaciones de escritoras. Lo que intenta Final Abierto con la edición de La casa Modesa (1949) de Fina Warschaver, es hacer un aporte en la reconstrucción del hilo conductor de la literatura feminista de vanguardia.

Esta novela de Fina, militante del Partido Comunista argentino, incendia el mandato del realismo social, por eso, la “Comisión de Asuntos Culturales del PC” se reúne, sin su presencia, y la condena al ostracismo. Escuchemos la voz de Fina, en una carta dirigida a un obrero del partido, impactado por su obra:

“Nuestra lucha, la lucha por el socialismo, no tendría sentido si fuéramos a crear una sociedad hormiguero. Crearemos una sociedad de hombres, de individuos libres. (…) Si no estuviera convencida de que este momento es único en la historia de la humanidad por muchos siglos, no me lanzaría a una empresa tan quijotesca, tan peligrosa, tan desusada, como esta de ir contra la corriente de la literatura ‘revolucionaria’ propagandística, de bucear hondo convencida de que, aun si me equivocara, lo que salga será un testimonio real, vívido, de nuestra época. El camino fácil, el camino del éxito sería hacer crónicas edificantes de la militancia o, simplemente, algo descriptivo (para lo descriptivo tengo muchas condiciones, tal como lo probé en mi primera obra El retorno de la primavera). Pero no, yo me lancé enseguida hacia otro rumbo ya, en La casa Modesa.”

José Henrique